Pablo Picasso - Tauromaquia

Pablo Picasso

Tauromaquia

octubre-enero 2010

"... La corrida y el toro son formas que surgen de modo intermitente a lo largo de toda su obra. Lo hacen, sobre todo en los años treinta. De hecho, el primer proyecto para una tauromaquia grabada, el que surge del encargo de Gili i Roig en 1928, marca el inicio de una larga serie de dibujos, pinturas y grabados dedicados al toro y el mundo del toreo que se prolonga hasta el Guernica."

Tòmas Llorens

Octubre 2009

Tauromaquia de Picasso. 1959. Edición de 263 ejemplares, diez de los cuales están estampados sobre papel japón antiguo y contienen, además, dos estampas fuera de serie.

+ ver obra

Joan Miró - Homenaje a Joan Prats

Joan Miró

Homenaje a Joan Prats

febrero-abril 2010

"...Miró era muy meticuloso y, aunque su trabajo pareciera espontáneo, siempre se apoyaba en apuntes y numerosos bocetos previos para plasmar el dibujo en la plancha. Le gustaba trabajar con los dedos, untaba el índice en el tintero y trabajaba directamente en la plancha, donde a menudo se pueden apreciar los diversos matices dejados por la huella del dedo. Para los trazos más finos utilizaba cañas, a las que daba con un cortaplumas el grosor deseado. También trabajaba con el pincel y, alguna vez, con la plumilla mojada en el tintero que forzaba y arqueaba con el dedo y, al soltarla, producía una fina lluvia de gotitas de tinta que formaban un halo alrededor de uno de los múltiples sujetos de la composición."

Joan Gaspar i Farreras

Enero 2011

Homenaje a Joan Prats. Una selección de aguafuertes y litografías acompañados de algunos gouaches, un conjunto equilibrado de la producción artística de Miró.

+ ver obra

Salvador Dalí - La vida es sueño y Los caprichos de Goya

Salvador Dalí

La vida es sueño y Los caprichos de Goya

mayo-julio y septiembre 2010

"...Las obras de Dalí desafían los convencionalismos y nuestra habitual percepción de lo real, el objetivo del Surrealismo fue hacer accesible el arte al territorio del inconsciente, lo irracional y lo imaginario. Su estilo pictórico refleja su férrea formación académica, a través de un preciso, casi fotográfico, realismo."

Antonio de Suñer

Mayo 2010

La vida es sueño Serie de 16 aguafuertes sobre plancha de cobre. Los caprichos de Goya de Dalí 80 Grabados en punta seca sobre heliograbados con estarcido. Los doce apóstoles Serie de 12 litografías originales sobre papel Arches.

+ ver obra

Eduardo Chillida - Más Allá

Eduardo Chillida

Más Allá

octubre-diciembre 2010

"...Los grabados del artista guipuzcoano parecen acusar, por un lado, una disminución , un relajamiento de la angustiosa tensión destructiva mantenida en sus esculturas, ofreciéndonos como obligada contrapartida el aumento en la exigencia de comunicación, unida a una mayor afirmación vital."

Juan Daniel Fullaondo

Octubre 2010

Más Allá Libro con Jorge Guillén. Contiene 16 xilografías de Eduardo Chillida.

+ ver obra

Antoni Tápies - Crear Mundos

Antoni Tápies

Crear Mundos

enero-abril 2011

"...No solo en las superficies frotadas, gastadas, laceradas. No sólo en las maderas arañadas y las pinturas desconchadas. No sólo en el enfoscado que se levanta y se agrieta o en el yeso que se parte y oscurece, a la intemperie. También en los objetos. A veces paja, un objeto que recuerda a los garabatos pintados -la madeja de rayas y de líneas de grosor diverso, entrelazadas, sin orden, la madeja de paja, entrelazada, sin orden, frágil, como el garabato-, un garabato, ahora, material, físico; en ocasiones una tela o un mueble en los que el tiempo hizo su trabajo, descubriendo así lo que en principio no podía sospecharse: que todos son distintos, que no hay dos iguales, y que pueden atraernos. Se habló de arte pobre porque pobres eran los materiales, pero no lo eran más que el brochazo de una "T", no más que la raspadura o el desgarro de un cartón ondulado."

Valeriano Bozal

Enero 2011

Desde el Tàpies de los cuarenta, Nou variacions sobre 3 gravats, la exposición ofrece una selección de la obra del genial pintor, en la que se incluye obra gráfica y originales.

+ ver obra

Equipo Crónica - Arte y Política

Equipo Crónica

Arte y Política

abril-julio 2011

"...El trabajo en equipo no fue ni un capricho circunstancial ni una cuestión de división del trabajo. Frente a lo que sugirieron algunos críticos, ni uno pintaba ni otro pensaba: ambos pensaban y pintaban, y ambos lo hicieron en un diálogo constante y fructífero. Este tipo de trabajo ponía en cuestión los tópicos románticos sobre la creación artística, en aquellos años sesenta y primeros setenta sometidos a revisión. Solbes y Valdés fueron muy conscientes de esta situación y abordaron explícitamente esas convenciones, y sus derivaciones, en series que se ocuparon de analizar tal concepción de la creación artística."

Valeriano Bozal

Madrid, abril de 2011

+ ver obra

 -

Manolo Valdés

octubre 2011

La producción de Manolo Valdés abarca entre otras abundante obra gráfica y escultura, cada vez de mayor tamaño, y en ella se aprecia un acusado giro hacia la corporeidad y cierto tinte informalista. La materia aporta una gran sensualidad a su obra de los últimos años y los soportes adquieren un inusitado protagonismo con roturas y reconstrucciones que le aportan dramatismo. Los colores dejan de ser planos para llenarse de matices. Influido por Rembrandt, Rubens y Matisse, Manolo Valdés realiza una obra de gran formato en la que las luces y colores expresan un sentimiento de tactilidad por el tratamiento dado a los materiales. Su obra fuerza a quien la observa a indagar en la memoria y buscar imágenes significativas de la historia del arte.

+ ver obra

 -

Ignacio Fortún

Lindes

del 12 de enero al 6 de marzo 2012

El buril de Ignacio Fortún arranca lírica del metal y viste al realismo con técnica novedosa sin cubrir un ápice de su eternidad. Son cuadros que nos permiten traspasar muros para ver poemas que hablan de la vida y de la muerte, del pasado y del futuro, del desgaste, del abandono.

+ ver obra

 -

Mujeres de Bandera

Muestra colectiva dentro del I Festival Miradas de Mujer

del 8 de marzo al 17 de abril 2012

La muestra colectiva MUJERES DE BANDERA reúne a unas artistas que sienten en femenino y actúan sin género, sin trabas, con libertad. Las hay que muestran introspección, a veces obsesiva, siempre de manera brillante. Otras pintan alejadas de conflictos para atrapar dulzura en la realidad, lo hacen de manera serena, con líneas sutiles, llenas de belleza que desvelan detalles inadvertidos.

+ ver obra

 -

Nonu Iazabo

Mayo - julio 2012

Una de las obras de Iazabo se llama Canto a la vida. Y es eso lo que consigue esta propuesta al convocar a todas las manifestaciones artísticas con un nuevo lenguaje: Layertext, un camino abierto a la comunicación en el que convergen la música, danza, pintura, escultura, literatura y todo aquello que pueda comunicarse. El discurso discurre a través de mensajes que van conformando formas, sonidos, gestos, para crear un mundo nuevo en el que el color es un aviso que cambia con su intensidad porque al aplicar el método Layertext, el significado viaja por los matices y la formas. En un mundo ávido de novedad, esta propuesta llega para calmar una demanda de originalidad.

+ ver obra

 -

Arte y Matemáticas

Septiembre 2012

El arte y las matemáticas van de la mano desde los inicios de la civilización. Ahí siguen, con su relación íntima, una unión forjada en la indagación de la perfección y la belleza. Los cuadros de Paco Francia buscan la proporción áurea y las esculturas de Julio Pellicer guardan el secreto en el equilibrio. Son dos artistas distintos, probablemente opuestos, pero unidos por las matemáticas.

+ ver obra Pellicer

+ ver obra Francia

 -

Fernando de Terán

Octubre 2012

Pintor figurativo, con tendencia hacia la abstracción, Fernando de Terán es un experto conocedor de la geometría. En sus cuadros predomina siempre la plástica representación de los cuerpos en el espacio, lo que nuestros clásicos tratadistas denominaban la "conmensuración". La visión panorámica de los campos labrados, de las parameras y los sembrados, de franjas pardas y ocres, de surcos y puntuales vegetaciones arbóreas, está trasladada al lienzo de manera sintética, formando una geometría elementar pero compleja.

+ ver obra

 -

S XX-XI

Diciembre 2012

La Galería Antonio de Suñer ofrece una exposición colectiva que muestra una selección de la historia del arte contemporáneo desde las vanguardias hasta nuestros días.

+ ver obra

 -
 -

Clara León y João Manoel Feliciano

Febrero - Marzo 2013

La selección de estos dos jóvenes artistas es una apuesta por la creación más reciente. Los dos cristalizan una forma nueva enraizada en la tradición. La pintura de Clara León es fresca. Ella maneja la cotidianidad con un esmero singular, sin duda se convierte en una gran promesa porque es la que mejor recoge las migajas. A João Manoel Feliciano lo dirige la poética para protagonizar sus performances, unas acciones en las que la belleza se muestra exultante sin tapar o arrinconar definitivamente el horror. Los dos son cronistas de su tiempo, un momento de la historia en el que conviven más que nunca los sentimientos encontrados. Ahí están los dos, colmando de sentido aquella frase de Walter Benjamín: "Solamente la imagen representada alimenta con vida a la voluntad"

+ ver obra C. León

+ ver obra J.M. Feliciano

 -
 -

Urbe y Arte: Utande y la presentación de Daniel Merlín

Marzo-Abril 2013

La Galería Antonio de Suñer presenta dos artistas de distinta generación que miran a la ciudad como modelo. Utande tiene una larga trayectoria, sus esculturas ocupan espacios metropolitanos. Es un escultor consolidado que admira a Oteiza, pero no quiere ni copiarse a sí mismo. Con amplia carrera en Holanda o Francia, donde obtuvo el Premio Normandía, ahora nos presenta a un pintor joven, al que de manera artística apadrina en su carrera. Toma así la alternativa Daniel Merlín que presenta una obra ya madura, si bien tiene 27 años. Pinta la ciudad en construcción, con ruido de grúas y olor a humedad entre ocres y negros que le otorgan un misterio. La exposición se inaugura el 14 de marzo y estará abierta al público hasta el 4 de mayo.

+ ver obra Utande

+ ver obra D. Merlín

 -

Irene López de Castro: De Benarés a Tombuctú

Mayo-julio 2013

Sencillez y precisión son características constantes en los cuadernos de viaje de Irene López de Castro, bellos trazos que ejecuta dando al boceto la altura de un cuadro. Y la luz, siempre esa luz que ella fusiona con la bruma para lograr el impacto emotivo que provocan sus paisajes idílicos, sus retratos que hablan de otra humanidad, paralela y foránea, orquestada en la serenidad. Parte de los detalles y en ellos se centra para desarrollar una actividad pictórica ajena a los dictados de la tendencia, esa gran enemiga de la personalidad. Sus ágiles líneas dan forma a unas imágenes oníricas. Ocres y azules perfilan lagos o edificios de poblados por los que transitan barcas y personajes singulares. Su pintura nos muestra mundos lejanos, culturas exóticas, aromas evocadores y esa paz que renueva el pensamiento para descubrir por qué Rudyart Kipling consideró trampas tanto el éxito como el fracaso. Con sus cuadros, Irene abre una ventana al entendimiento para apreciar lo distinto. Viajera incansable, retrata una vida que existe ajena e inalterada por el paso del tiempo, una realidad que discurre por sendas sin huellas de conflicto y dueña de un orden que nos resulta lejano porque transpira belleza. Su carrera discurre principalmente por Europa -Francia e Italia- aunque se presenta periódicamente en España. Como en esta ocasión, que expone en la Galería Antonio de Suñer una muestra de sus trabajos en India y África.

+ ver obra


 -
 -

Luis Arazo y Carlos García-Alix

19 septiembre-21 octubre 2013

El último trabajo de Luis Arazo es un crucero por la naturaleza paisajística del Romanticismo. Dibujos a lápiz que buscan en cajones desconchados de la memoria unos lugares perdidos y los rescatan sacralizados, oníricos, como paraísos oscuros y amenazados por una tragedia de la que solo se oye el rugido. Carlos García-Alix nos muestra una obra con gran calado poético, una visión de algunos rincones del alma, los bares, junto a una selección de almas arrinconadas, el escritor Celine, una condesa y algún perdedor. Son personajes situados al borde de un precipicio vital.

+ ver obra C. García-Alix

+ ver obra L. Arazo

 -

Miguel Condé

24 octubre-noviembre 2013

Es indudable que nos encontramos ante un artista figurativo en el sentido más noble de la palabra, pues en sus obras siempre hay figuras humanas trazadas con destreza y elegancia excepcionales. Sus líneas nos recuerdan a las magistrales de Botticelli o Durero y cuando traza figuras femeninas, lo obtenido por Condé también nos recuerda al de estos maestros y algunos otros de sus contemporáneos. Aunque en sus composiciones también hay cabida para personajes hoscos y desagradables, presuntamente maledicentes o de ?carácter podrido?, como se dice en la América natal del artista.

+ ver obra M. Condé


 -

Antonio Sánchez-Barriga

Teresa Berganza, una pequeña exposición para una gran diva

12 diciembre-11 enero

"En blanco y negro con una técnica muy depurada, sus fotos no reivindican la nostalgia ni el recuerdo, porque la fotografía en blanco y negro es una técnica, como el grabado en la pintura: muy difícil de ejecutar, y que desgraciadamente ha sido relegada por los entendidos. Es la búsqueda de la armonía y el equilibrio del encuadre, la atmósfera que rodea, las luces que reflejan y expresan los objetos, las personas, el paisaje o la arquitectura. Antonio Sánchez-Barriga hace con esta exposición un homenaje a la gran Teresa Berganza, a la que ha podido acompañar en este último año."

+ ver obra


 -

Javier Liébana

13 febrero 2014

En su paleta está el fuego. Javier Liébana somete a la materia a procesos marcados por la ciencia y la poesía. Trabaja en los límites de lo pictórico, acuciado por la incertidumbre, siempre atento para ofrecer ese descubrimiento que muestra en unas superficies espectaculares, más propias de la escultura que del pigmento. Su obra se enraíza en los frisos del Partenón para llegar a una forma contemporánea que reta con audacia al Informalismo.

+ ver obra


 -

Francisco Menéndez-Morán

3 abril 2014

Francisco Menéndez-Morán es un pintor prolífico con un oficio admirable. En esta ocasión muestra una serie de cuadros que representan las estaciones tanto del tiempo como de la vida, en un alarde poético que logra las mejores cotas de su creación artística.

+ ver obra


 -

Cristina Rodrigo

22 mayo 2014

La GALERÍA ANTONIO DE SUÑER presenta la primera exposición individual en Madrid de Cristina Rodrigo, una artista con doble formación, española y alemana, que destacó hace unos años, cuando presentó unos magníficos paisajes incendiados en una gama de rojos que manejaba con una soltura asombrosa. Ahora ha crecido. Bajo el nombre de "Tierra de sombra natural" se agrupa una obra fascinante, un canto coral de luz y color, de sombra y penumbra, de ideas y realidades, que componen una sinfonía inolvidable. Es tanta la fuerza de los cuadros que el espectador puede llegar a santiguarse, pues la percepción supera lo esperado. Con sus geometrías imposibles ha conseguido prescindir del rectángulo y su abstracción se expande por un campo nuevo y libre en lo absoluto. Sus sueños logran atraparnos en ese universo personal que hace singular a esta artista, hija que sería predilecta de Gerhard Richter. Es inmensa la belleza, la sensibilidad y el sentimiento que encierra esta muestra. Cristina Rodrigo realiza en sus cuadros unos sedimentos de capas cromáticas, en un intento de perfilar la sensación que quiere transmitir. Usa todos los tonos, todos los matices, para precisar una transformación que une pasado y futuro a través de un pasillo de alegría y tristeza, de ideas contradictorias pero necesarias para contener toda la eternidad que promete la trascendencia del arte.

TIERRA DE SOMBRA NATURAL se inaugura el 22 de mayo a las 19 horas y permanecerá abierta hasta el mes de julio.

+ver obra C. Rodrigo


 -

Ignacio Fortún

Los nadadores

del 11 de septiembre al 18 de octubre 2014

Hay algo común en toda la obra de Ignacio Fortún, es el aura. Los cuadros gravitan ante el espectador con cierta majestad y una delicadeza que le ha otorgado reconocimiento como pintor de primera línea. Su nueva propuesta, Los nadadores, lo confirma como un clásico vivo. Se trata de un trabajo poético en el que señala el agua como camino de salvación. “Los nadadores contienen imágenes icónicas y entroncan con la necesidad de bálsamo que tiene la sociedad actual” afirma el artista. “Es una obra para poderte despegar de todo este ruido agotador que hay alrededor y que te lleve por el agua hacia otro lugar, hacia otro paraíso”. Vivimos un tiempo en el que el arte necesita volver la vista atrás para retroalimentarse ante el caos que provoca la gigantesca eclosión de propuestas actuales. Ya no hay un centro de referencia, ahora todo el universo es una vía viva, pero la carencia de objetivos claros genera dispersión. Por eso Fortún volvió la mirada hacia el Romanticismo, que ensalzaba a Dios a través de la Naturaleza, para presentar este trabajo, en el que muestra un paisaje recuperado donde el hombre es protagonista, un hombre perdido que nada en piscinas, pero también lo hace en corrientes que serpentean entre riscos, en playas ideales y en aguas calmadas, para realizar una reflexión sobre su situación en este mundo en el que no está solo. La idea es proporcionarle un camino en el agua, una vía de introspección que le sirva para recuperar la armonía con el entorno y la salvación. “Como toda mi obra, parte de la experiencia personal. De lo vivido y de lo cotidiano y a partir de ahí encontrar la trascendencia de lo que estás viviendo y de lo que estás observando. A través de la experiencia, de la práctica de la natación, de ir a una piscina, y observar al hombre, situarme no como alguien que va a nadar, sino como un observador, y vivir ese lugar donde te encuentras bien, donde vives una sanación”, explica Fortún. “Y por otro lado la experiencia de viajes al norte, a Asturias. Un lugar que para mi se reflejó como el último paraíso en la península, que evidentemente no es el último, sino un lugar que idealizas y generas. Pero encontrarlo allí, en ese caminar por la costa y descubrir a las vacas como seres que transmiten una especie de calma, de serenidad. Explico una relación de esos seres, de esas vacas, con la naturaleza, con el mar, con el agua. Todo eso, de alguna forma, generó en mi una serie de emociones”.

+ver obra I. Fortún


 -

Pablo Ugartetxea

Ciudades abiertas

desde el 23 de octubre 2014

Vive entre su País Vasco natal y Francia, con saltos a Estados Unidos, o Japón, donde tiene galería. Le avalan 34 años de carrera. Desde sus inicios ha manifestado un talento desbordado. Usa el color con audacia, es innovador, irónico, perfeccionista. Su obra abrió caminos con soltura, con inteligencia e imaginación. Obtuvo criticas excelentes que dejaron un rastro mediático, registrado, paso a paso, en su página web. Su obra viene evolucionando desde unos inicios, en los que muestra gran inquietud con unos paisajes de trazo vigoroso y alto grado de ingenio, hasta toda una exhibición de pintura actual, en la que la fotografía y el vídeo mantienen un coloquio con la pintura y así obtiene una técnica singular. Le interesan la Naturaleza y el paisaje. En su temática hay lugares bombardeados, destrozados por la violencia, sometidos a tragedias innecesarias: al desprecio. Se fija en el urbanismo desmedido, popular, carente de planificación y lo pinta recolocado en un intento de organizar una reconstrucción lúdica, atractiva, incluso refinada, sensual. Sus ciudades están amenazadas por olas gigantes; sus edificios, destrozados o descolocados. Sin embargo se percibe optimismo. "Creo escenas apocalípticas que son relecturas satíricas de un pasado dramático", afirma, "la amenaza latente, los edificios en llamas, las olas gigantes que destrozan ciudades, son la seña de identidad de mi trabajo". Y ciertamente, allí donde narra el caos, sus cuadros se inundan de sensualidad.

+ver obra P. Ugartetxea


 -

Colectiva de Invierno

Ricardo Antich, Santi Flores, Gutiérrez Goñi, Juanjo Lazcano y Juan Vázquez de castro

Desde el 18 de diciembre 2014

Ricardo Antich, Tenerife 1955

Ricardo Antich pinta un mundo existente pero solo visible a través de un microscopio. En sus cuadros aparece un baile armónico de geometrías líricas que se desplaza por un universo indetectable, paralelo y sorprendente. Sus pinceladas abarcan tres dimensiones, incluso alguna más desconocida o irreconocible. Describen átomos y moléculas, partículas que se erigen en metáfora de la estabilidad, de lo duradero y al mismo tiempo contienen una idea de temporalidad, de existencia efímera. Es un trabajo que va de la mano de la pintura y de la escultura para integrarlas en un solo elemento, en una forma que las unifica. Es mucho el oficio que Antich ha desarrollado en sus cuatro décadas de carrera, en la que destacan tinta con una gran dimensión trágica, o los lienzos blancos, que heredan la esencia del espacialismo a la manera de Lucio Fontana. En la Galería Antonio de Suñer presenta dos líneas distintas, ambas con unidad formal pero diferente tratamiento cromático.

Santi Flores, Albacete 1970

Se estiran en un intento de despegarse de sus pedestales. Son esculturas que buscan la expansión en el espacio sin asumir el código de su volumen, como en un intento de expresar la visión interior de su autor y también de alcanzar los cielos. Santi Flores toma las vanguardias como alimento y ha construido una obra muy contemporánea, intensa en la forma y tierna en el resultado. Sus figuras transmiten la honestidad de su esfuerzo, tenaz y constante, por moldear el acero y convertirlo en materia frágil, casi evanescente. Usa los esmaltes para resaltar los límites con unos colores primarios, todo un manifiesto contra la pretensión sin despreciar la dimensión pictórica que imprime a su obra. La Galería Antonio de Suñer presenta un grupo escultórico, Pin-up Crowd, y dos esculturas que muestra al público actual un trabajo con entrañable aroma del inolvidable Jean Dubuffet, artista que ejerce un magisterio, tal vez inconsciente, sobre Santi Flores.

Ricardo Gutiérrez Goñi, Mendoza (Argentina) 1952

El mimo con el que Gutiérrez Goñi trata sus superficies le ha otorgado distinción, ha labrado la marca de su obra, amplia y diversa, dilatada desde que comenzó a pintar en su Argentina natal hacia finales de la década de los setenta del pasado siglo. El diario Clarín publicó en agosto de 1979 una crítica de Fermín Févre que decía: ”...los trabajos de Gutiérrez Goñi (...) combinan con acierto elementos figurativos, formas abstractas, relieves e incisiones. El tratamiento es diferente para cada zona del cuadro y el conjunto se integra con armonía dentro de una concepción constructivista”. Aquella definición primera es válida hoy porque el pintor sigue fiel a si mismo. El elogio de la intimidad permanece, forma parte de su lenguaje que ha venido elaborando con delicadeza y esmero. La Galería Antonio de Suñer presenta su última obra, tres cuadros y una escultura que invitan a la reflexión desde la serenidad para matizar lo insólito, un poco al estilo de Paco Rojas, otro excelente pintor.

Juanjo Lazcano, Pamplona 1968

Es hijo natural del Nuevo Realismo que aparece en la escuela vasca con la llegada del Pop-art, hace ya cuatro décadas. Juanjo Lazcano ha insistido en desarrollar una línea de investigación más completa y funde el dibujo con la pintura, la figuración con la abstracción. Hace casi veinticinco años que obtuvo su primer premio, era un certamen local. Desde entonces ha desarrollado una carrera callada pero intensa, detallista. Su pasión le condujo por una vía autodidacta, fijándose en los maestros que le salían al paso, como Juan José Aquerreta, o Antonio López, que ante la representación de una sandía le indicó: -Juanjo, esa sandía tiene que pesar cuatro kilos-. Y lo entendió, por eso busca la atmósfera en sus cuadros, el olor que emana de las pistolas de sus personajes o de los tubos de escape de los coches que ha pintado en esta serie que ahora expone en la Galería Antonio de Suñer. En ese sentido sabe que su camino pictórico es metafísico y busca representar lo que no se ve.

Su aprendizaje le guía y más allá del realismo que le define, le apremia a revisar la pintura con ojo avizor. Por eso sus fondos muestran un gran conocimiento de las vanguardias, tan riguroso que por si mismos conformarían un cuadro. El dibujo tiene una importante presencia, fija la figuración con precisión, revela los detalles con esmero, es minucioso. La temática es hija de nuestros días; se diría que mira con la audacia de una cámara de cine. Hay mucha valentía en la pintura de Juanjo Lazcano y la necesita en estos tiempos dispersos en los que la pintura se cuestiona.

Juan Vázquez de Castro, Madrid 1957

Sus cuadros muestran una lucha entre la reflexión y la voluntad, ejercicio que ha mantenido desde que descubrió la pintura hace ya mucho tiempo. En la obra se detecta una mirada ejercitada del pintor, una marcha de aproximación a los maestros clásicos y también a los contemporáneos, como Juan Correa, del que debió aprender a marcar el misterio en el viaje introspectivo al que nos invita desde sus cuadros, un paseo por jardines de la obsesión en los que destacan los rojos mancillados, los verdes que se escinden en una gran explosión de tonos, los naranjas comedidos. Vázquez de Castro se presenta por primera vez en la Galería Antonio de Suñer con una propuesta elaborada durante muchos años de ejercicio anónimo.

+ver obra Colectiva de Invierno


 -

Amaya Bozal

Era hermoso y tenía voz

desde el 24 de febrero 2015

CUERPOS DE TIERRA
Antonio Muñoz Molina
2015

Cuanto más nos rodean las fantasmagorías virtuales más necesario se nos vuelve, a algunos de nosotros, la sensación de la presencia material de las cosas, la sustancia táctil de lo que no puede resumirse en una imagen pixelada, en la superficie lisa y pulida de una pantalla, una cualquiera de las pantallas de todas las dimensiones posibles a las que es cada vez más difícil no estar mirando siempre. La mirada es un sentido que admite e impone la lejanía, y por eso el engaño entra más fácilmente por los ojos. Pero el tacto, que es nuestra manera de mirar con las manos, se queda cada vez más limitado, casi amputado, porque toda la riqueza infinita de las texturas de la materia va disolviéndose cada vez más en esa superficie sobre la que se deslizan sin presión ni sorpresas las yemas de los dedos. Y las manos mismas se vuelven cada vez más pasivas, más ignorantes de sus propias facultades: ahora parecen extremidades atrofiadas, poco a poco superfluas, sin la musculatura del trabajo material, sin la sabiduría instintiva de la destreza. El descrédito de la pintura en las últimas décadas, y el abandono de la enseñanza de las disciplinas artesanales -el dibujo, el modelado- tienen que ver con ese abandono de una forma de relacionarse con el mundo y de comprenderlo mediante el tacto, mediante la acción sabia de las manos, en esa cercanía de intimidad que establece la separación necesariamente muy escasa entre el sujeto y el objeto, la cercanía corporal que favorece el trabajo y el deleite de los otros sentidos, el oído, el olfato, el gusto. Innumerables terminaciones nerviosas conectan el cerebro con el mundo a través de la epidermis: a flor de piel, como dice con tanta poesía la expresión común.

Yo siento admiración y envidia por los que trabajan con sus manos. En seguida me gana la nostalgia táctil de las cosas. Escribo en teclado veloz de un portátil pero he de volver cotidianamente a la pluma, la tinta, el papel. Leo en pantallas digitales, pero cuando quiero leer lo que más me importa, literatura, poesía o ficción, he de hacerlo en un libro impreso, porque no se lee solo con los ojos, sino también con el tacto y con el olfato, con la sensación de la lisura siempre un poco áspera del papel y el olor de la celulosa y la tinta. Delante de un cuadro que me gusta mucho quisiera adelantar la mano y tocarlo delicadamente.

Y desde luego cuando siento el mayor impulso de tocar es cuando me acerco a una escultura, más todavía a una escultura en barro. El barro, la arcilla, es un material que tiene un trato tan antiguo con la mano humana, con la especie humana, que sin duda la ha modelado en su evolución -el verbo es pertinente- igual que el trigo o el aceite o el hierro, casi tanto como el fuego, con el que quedó emparentado en la alfarería. El arte, en su médula, es algo más que una invención cultural: es un instinto cognitivo, genéticamente programado en el proceso de nuestra adaptación al mundo, en el repertorio de ardides para la supervivencia. Necesitamos dar forma a la realidad para poder comprenderla. Le damos forma mediante canciones, mitos, cuentos, figuras dibujadas, moldeadas, talladas. Al tocar un puñado de barro fresco nuestras manos se ponen a manipularlo sin que intervenga ninguna decisión de la voluntad, igual que se juntan y se ahuecan delante de un caudal de agua para formar el cuenco que nos permita beberla. En las cuevas paleolíticas hay imágenes que no han necesitado pigmentos para cobrar forma: son siluetas de animales trazadas con la yema del dedo índice sobre una pared de arcilla fresca. La impresión de inmediatez táctil es tan poderosa como la de lejanía en el tiempo: ese gesto tan visible en su movilidad sucedió hace millares de años.

Lo que me atrae en las figuras de barro de Amaya Bozal es la presencia de lo material originario organizado por los saberes artesanales e intelectuales del arte y a la vez respetado en su terrenalidad. Un busto femenino es el cuerpo delicado y esbelto de una mujer y es al mismo tiempo, sin confusión, sin discordia, la tierra de la que está hecho, las huellas del proceso de la cocción, la fuerza controlada del fuego, igual que un paisaje de desierto de Dubuffet es la sugerencia visual de las dunas y es la arena misma del desierto. Quizás es esa atracción por lo elemental, lo irreductible, lo orgánico, la que aproxima a Amaya Bozal a la poesía de Seamus Heaney, otro heraldo de la terrenalidad en una cultura cada vez más inclinada a la lisura de la asepsia. En Bozal, como en Heaney, hay un impulso arqueológico, casi espeleológico, de excavación y descenso, de búsqueda de lo que está enterrado y oculto, lo que volvió a la tierra cumpliendo los ciclos de la naturaleza, lo que ha sido disgregado o completado por el paso del tiempo, por los azares de la destrucción. Las esculturas de Bozal, siempre de cuerpos fragmentarios, cabezas, torsos, pies, siempre marcadas por la intemperie, en el fondo imitan, acelerándolos y sintetizándolos, los procedimientos de ese supremo escultor que según Marguerite Yourcenar es el tiempo. La perfección, lo cerrado y completo, lo acabado, lo pulido, es una fantasía. Trabajamos en la oscuridad, exploramos a tientas, y lo que hacemos es frágil y perecedero, y además está bien que así sea. El fragmento puede ser más revelador que la figura entera. En el budismo antiguo la presencia de Buda no estaba indicada por esculturas completas, sino por representaciones de la huella de su pie. Amaya Bozal invoca los los rituales de sacrificios humanos en los bogs de Irlanda y de Dinamarca, que atrajeron tanto a Heaney, pero viendo sus bellos torsos y pies femeninos de barro yo me acuerdo también de las esculturas despedazadas y las esculturas humanas involuntarias de Pompeya, dañadas por el fuego, modeladas en el vacío bajo la lava y la ceniza, presencias y ausencias simultáneas, extinción y perduración.

Necesitamos un arte así para mantener despiertos los sentidos y la inteligencia, para sacudir el letargo de lo virtual incesante, de lo instantáneo sin huella. Mirar de cerca las obras reales, plantadas sobre la tierra, alzadas en el espacio, únicas e irreductibles en medio del vano parpadeo y la sobreabundancia obscena de las imágenes digitales. Tocar con la mirada, mirar con las manos, envidiar el trabajo de quien las hunde en el barro y ejerce con ellas el acto primitivo de la creación.

+ver obra Amaya Bozal


 -

CanalBedia

Cartografía de la Memoria

desde el 23 de abril 2015

A veces un solo cuadro abarca la complejidad de toda una obra. Sucede con “Niebla”, un óleo sobre tabla que insinúa enigmas ante un espectador asombrado por la fuerza romántica del cuadro y su gran capacidad de abstracción. Son cualidades que aplica a su obra CanalBedia, una excelente pintora que desgrana el paisaje con criba de nostalgia y utiliza un universo cromático en el que los ocres son una constante. Se aprecia en obras como “Barca”, “Escollos”, o “Fantasía otoñal”. La materia prima de esta artista es la memoria. Lejos de su Cantabria natal ‐ahora vive en Barcelona‐ los colores ejercen una prerrogativa que se detecta en sus pinceladas, llenas de brío al tiempo que se mueven con un ritmo pausado y en un orden prioritario. Su “Marejada” lo confirma, es un óleo que vibra en un campo de paz y sosiego. Pero no hace de la abstracción un dogma, por muy impuesto que esté este camino en la pintura contemporánea. Ella va más allá y trabaja una figuración incipiente que la dota de audacia. De esta manera logra obras de exquisita ejecución, como “Lanchas” o “Malecón”. No se aleja de la tradición CanalBedia, explora en los clásicos para lograr un estilo propio. Así, el magisterio que encuentra en Turner se refleja en obras como “La Ribera” o “Fantasía otoñal”. Hace ya más de una década que CanalBedia comenzó a mostrar su obra en público. Desde entonces ha ido forjando un devenir, una evolución que hoy presenta en la Galería Antonio de Suñer de Madrid. Le interesan los formatos diferentes en su búsqueda apasionada por la mejor forma pictórica para todo el conocimiento que acumula. Se cuida mucho de no caer en corrientes de moda ni en tendencias ajenas, que configuran hoy la antítesis del arte al reducirlo a una manifestación limitada: el concepto. Sabe esta pintora que el oficio es la única tendencia y es una cuestión puramente técnica sin que esto sea el objetivo, solo un medio.

+ver CanalBedia


 -

José Laguillo

Tránsito

28 mayo 2015

Con su nueva propuesta José Laguillo recupera el relato y cuenta la historia de un tránsito. Comienza con planos generales, paisajes y árboles constantes en su trabajo, cielos conseguidos con algodones que ocultan misterios pero muestran hallazgos. Son cuadros que nos hablan de tradición, de conocimiento, del rastro que han dejado obras imprescindibles como Tarde de domingo en la isla de la Grande Jatte, de Seurat. Participó en un par de exposiciones colectivas en la Galería SEN y dejó un sello, una impronta notable que perduró tras su traslado a Berlín, donde ha residido los últimos tiempos. Y fue en esta ciudad donde comenzó a trabajar en la propuesta que ahora cuelga en la Galería Antonio de Suñer de Madrid y con la que nos transporta al interior del detalle. José Laguillo nos guía por esos paisajes tan suyos, con unos árboles sin ramaje tan propios, con una atmósfera que se eleva sobre un collage diminuto, que sorprende al espectador por su precisión y tenacidad. Es la suya una mirada serena que de pronto cambia de posición, se tumba para mirar al cielo desde el suelo. Entonces sus árboles se abrazan para formar una bóveda que se interpone en la representación del cielo como si de un rezo se tratara. Sus dos cuadros Bóveda blanca y Bóveda rosa recuerdan al último plano de Dublineses, la película de Houston, en el que la nieve cae para ser observada desde una tumba. Y con ellos aparece el dramatismo en su obra. Pero no adopta esa posición de manera constante. Más bien lo que hace es zigzaguear. Mira desde abajo y también desde arriba con una vista cenital. Divisa soles y mares asombrosos en su belleza. Y lo hace al mismo tiempo. Laguillo posee esa extraña virtud de ofrecer dos elementos dispares a la vez. Por eso muestra perlas que son planetas o espacios interiores que resultan universos visuales. Ahora trabaja el arco románico que une un cuadrado terrenal con un círculo celestial. Ya lo hizo El Greco en su Entierro del Señor de Orgaz, pero Laguillo sustituye los personajes por una lluvia fina, muy fina, construida con insistencia, con tenacidad. Es una lluvia de letras o de hilos tramados con constancia, que limpia pasados al caer y descubre un nuevo camino en la carrera de Laguillo: el cosmopolitismo. Es un camino metafísico que le ha llevado a otro territorio del alma en un tránsito que entronca la tradición con la más novedosa propuesta de arte contemporáneo.

+ver José Laguillo


 -

Elena Espelosín

El envés de la naturaleza

9 septiembre 2015

EL FUTURO SE INVENTA AHORA

Antes que nada Elena Espelosín estudió arte en Londres y se especializó en escultura. Luego descubrió el vidrio. No es fácil explicar por qué uno escoge cierto soporte para materializar un universo propio. Hay algunos comunes, como el lienzo, la piedra, el papel, la madera, pero el vidrio, ese invento fenicio que desarrollaron los egipcios, ese material que el famoso artista Ziryâb utilizó para sustituir el oro o la plata con que se fabricaban las copas en la Córdoba musulmana del siglo IX, ese emblema de los venecianos desde el siglo X, un elemento frágil y delicado, ese es el que ha elegido Elena Espelosín. Con el vidrio abarca la artista una nueva creatividad que le permite alejarse del aspecto más clásico y elevarlo a obra de arte.

Su carrera comenzó casi paralela a su formación, pero es a partir del año 2000 cuando su actividad se ha disparado y realiza murales de gran formato en edificios institucionales, hoteles o viviendas particulares. Es ahora cuando ha decidido mostrar su trabajo por primera vez en una galería de arte y el 9 de septiembre de este año inaugura una exposición individual en la Galería Antonio de Suñer de Madrid.

A Elena Espelosín le fascina la Naturaleza. Sus piezas evocan el mar con sus corrientes y sedimentos submarinos, el bosque con su misterio y sus luces atrapadas en esos cristales que destellan cromatismos sugerentes a veces, otras vivaces. Son trabajos que transmiten calma pero también cierta tensión. Explica Espelosín que está en una fase creativa que se alimenta de la actividad volcánica, le interesa lo que sucede en el interior de ese fuego terráqueo, la cámara magmática, la lava que asciende para aparecer por los conos, la columna eruptiva que salta desde el cráter, todo un mundo que está muy presente en estas piezas que muestra ahora, aunque solo se trata del principio de un proyecto que viene desarrollando y que la mantendrá ocupada durante mucho tiempo. Porque Elena sabe que el futuro se inventa siempre en presente.

+ver E. Espelosín


 -

Borja Bonafuente Gonzalo

AzulPeroRosa

8 octubre 2015

UN PROGRESO CIRCULAR

Los ojos de la chica han dejado de mirar, delatan ausencia. Ella está dentro de una bañera. El agua casi alcanza sus rodillas. Sostiene con las manos un tostador de pan eléctrico enchufado a la red. Está a punto de dejarlo caer para suicidarse. En este cuadro existe un interés que ya tuvieron los artistas de la antigua Roma cuando pintaron el instante anterior a la muerte; nos ha llegado alguna representación de frutas bellísimas a punto de ser picoteadas por un ave y se sabe que se mataron esclavos para poder observar detenidamente el último instante de la vida. Helenos y latinos alcanzaron la excelencia, que ha hecho un trayecto milenario para insinuarse en este cuadro titulado .... y que mide.... Borja Bonafuente Gonzalo es autodidacta. Estudió Derecho y hoy se dedica a pintar de manera apasionada. Como nació en Madrid, se dio de bruces con la Contrarreforma. Roma no se vislumbra en su cabeza, ni la recuperación que aportó el Renacimiento es guía que destaque en su trabajo. Aunque lo incluya. Ahí está la Historia, a golpe de clip. A él le gusta Zurbarán. De hecho le hace un homenaje en un cuadro en el que los vaqueros cortos de la figura se ve que son de algodón. Se acopla en el Hiperrealismo, del que obtiene un amor al clasicismo y un sentido acertado de la audacia, dos de los valores que Bonafuente exhibe en un trabajo verdaderamente admirable. La muestra que presenta en la Galería Antonio de Suñer lo sitúa frente a un objetivo propio: hacerse entender con la pintura. Su universo es real y contrastable. Sus figuras son de hoy. Sus chicas ríen y lloran ahora. Se enredan jocosas en una vieja cinta de casette o se dan un abrazo imposible. Su pintura es un relato actual en el que no han dejado huella las vanguardias. Salta a la vista, lo nuevo es lo perpetuo. Es casi una impertinencia -sobre todo si se aprecia la teoría que rechaza la figuración en favor de la abstracción- esa idea suya de que se progresa en lo eterno. Ante su obra pueden pasar dos cosas, que se considere una arrogancia juvenil o que orqueste un rechazo lúcido de la pintura más contemporánea. También Leopardi en su día criticaba el progreso en el romanticismo diciendo: "Presume de rehacerlo todo, porque nada sabe hacer". Bonafuente Gonzalo es más amable, solo demuestra que el progreso es circular.

+ver obra B. Bonafuente Gonzalo


 -

Marta Ratti

La isla

18 noviembre 2015

No lanza mensajes. No busca un lenguaje propio. No tiene una obsesión ni intenta crear un sello personal. Marta Ratti presenta ahora el fruto de una década de vida en Mallorca. Se trata de un ejercicio sencillo cuyo motor ha consistido en deleitarse pintando un muro sin límites que deambula por los lienzos con la soltura del que ignora las normas. No lo pintó para cortar el paso. Lo hizo para ocultar la visión de la otra parte. Lo que se ve es el rojo floral de las buganvillas atacadas por un sol implacable; el verde vegetal y tímido, que implora el segundo plano; el ocre de tierra pisoteada del fondo, mezclado con los siena de la piedra marés, tan mallorquina. También se ven higos abiertos y sugerentes; cerezas incitantes; peras y manzanas que articulan bodegones renovados. Todo esto junto compone un arco cromático excelente para una obra que despliega una exquisita madurez, un gran logro de esta artista que exhibe, como marca de la casa, una brillantísima calidad pictórica. A lo largo de su carrera Marta Ratti lo ha pintado todo. Frutas, soldados, pimientos, zapatos, caballos, toros. Ahora pinta la tierra y el mar, su mar. La exposición, que presenta en la Galería Antonio de Suñer de Madrid, es un trabajo muy íntimo, un homenaje a esa Mallorca que la acoge y que se muestra ante ella en toda su cotidianeidad. Un lugar donde el agua es delicada y seductora, con olas que ocultan un dolor próximo, eterno. Un mar que acaricia y asusta, unas aguas que invitan al baño plácido no exento de insinuantes peligros. Sus personajes se sumergen en un Mediterráneo inquietante y bello, con un horizonte que rechaza la notoriedad. Los cuadros de Marta Ratti son un canto a la piedra que estuvo sumergida. A ese marés poroso con incrustaciones de pequeños animales fosilizados que vivieron en el Mioceno, a esa roca con la que hoy se construye en la isla, presente hasta en los muros de la mismísima catedral. Ese es su muro. Delante está la belleza, detrás el desasosiego.

+ver obra M. Ratti


 -

Borja Bonafuente, Jorge Caamaño, José Laguillo, Fausto Martín y Javier Vázquez

Cruce de miradas- Colectiva de invierno

14 enero 2016

Podrían opinar que la Pintura se pasó el siglo XX haciendo psicoanálisis: este grupo de artistas propone un realismo sin fisuras, con matices inapelables y cierta militancia hiperrealista. Los une la pasión por el género, que recluta muchos seguidores, un público joven y vivo. Ellos son pintores de nuevo cuño; una generación que casi reivindica el clasicismo. Cada uno pinta lo que vive, lo que ve. Y al reunir su obra se produce un cruce de miradas distintas pero afines: laten movidas por un mismo pulso. Todos pintan cuadros y juntos impulsan una bocanada de aire fresco en un ambiente cargado. Heredan de los maestros el oficio; son minuciosos estos pintores que manejan el pincel o el grafito con la habilidad del que borda. Los diferencia la fábula, cada uno cuenta la suya, unos con personajes, como Borja Bonafuente, otros con paisajes, como José Laguillo o Fausto Martín, un canto al vacío caso sacro, como Jorge Caamaño, que con la representación de un espacio del subway, o metro neoyorquino ha logrado un cuadro capaz de ejercer como retablo. Todos se empeñan en pintar hoy, cuando el milagro es que alguien siga pintando. Pero ellos insisten en hacer una buena crónica con sus cuadros y esa crónica la presenta ahora la Galería Antonio de Suñer.

Javier Vázquez es de los pintores que muestran una personalidad definida desde el comienzo de la carrera. Sus telas grandes están llenas de gente que se divierte, que se baña en masa. Multitudes pintadas con meticulosidad, precisión y eficacia: de lejos parece fotografías. Le interesa la tecnología e investiga en soportes que le permitan salir del cuadro. Puro talento en efervescencia. Fausto Martín sorprende. Su obra requiere una mirada pausada para captar el inmenso valor del detalle, para seguir las horas que este artista aplicó a su trabajo. Es joven y tiene una carrera por desarrollar, pero su obra muestra unas magníficas credenciales. El Museo Europeo de Arte Moderno de Barcelona (MEAM) ya tiene obra suya. Jorge Caamaño es un pintor excelente. Su pincel perfila la realidad con asombrosa precisión. Llega a convertir en oración una representación de un espacio vacío, sin gente. Tiene una capacidad prodigiosa para convertir en oración una representación del vacío. Viene de la abstracción, pero Jorge Caamaño milita en el hiperrealismo y le añade su personalidad. La Casa Encendida de Madrid lo ha premiado. José Laguillo ha elaborado la más bella oda a la paciencia. La exquisitez es una constante en su obra. Trabaja el detalle a niveles casi obsesivos y cuenta con una carrera que define la delicadeza. Sus árboles son joyas, sus retratos de un solo elemento (un ojo) en collage son las piezas recientes que más destacaron en la programación del pasado año. José Laguillo es un gran valor, que ahora presenta una pintura hecha para sí mismo. Un cuadro que exige una mirada muy detenida. Borja Bonafuente es un valor emergente que se consolida con suma rapidez. Entusiasta del hiperrealismo, deriva el género hacia un interés por el ser humano. No persigue el reflejo ni el efecto sobre los automóviles, que caracteriza los primeros trabajos hiperrealistas. Le interesa el gesto, el retrato, la persona. Arrastra una legión de admiradores que siguen sus muestras con devoción, con lo que ha generado un interés sorprendente. Forma parte de ese grupo de artistas que está revitalizando la visita a la galería y la fascinación por el arte. Es más, sus cuadros son parodiados en internet, lo que resulta un fenómeno absolutamente singular.

+ver obra Cruce de miradas


 -

Javier Liébana

Ruido blanco

18 febrero 2016

Más fiel a sí mismo que nunca, Javier Liébana presenta Ruido blanco, una muestra concebida para "transcender lo visual y acceder a la espiritualidad", según sus palabras. "Necesito en mi obra una parte de incertidumbre y de sorpresa que yo no controle. Establezco los márgenes y sé que algo va a pasar cuando empiezo a trabajar. Eso lo puedo acotar pero nunca soy capaz de conseguirlo al cien por cien. Y es ahí cuando se produce una sorpresa, el ruido blanco es hijo de esa sorpresa, un azar objetivo".

Y la sorpresa ha entrado como un rayo de luz por los negros profundos que firmó este pintor y que ahora orquestan una sinfonía pictórica con óxidos, ocres y blancos rendidos. Es una experiencia armónica que invita a participar al espectador como sujeto activo, como parte de una expedición en busca de la belleza. Para esta expedición Javier Liebana se partió el pecho en una lucha muy honesta. En la obra hay huellas de duras batallas, incluso del uso de la fuerza. "Lo que estoy haciendo es analizar el comportamiento de la materia desde un punto de vista mucho más cualitativo" afirma. "Intento obtener unas propuestas visuales que van más allá de mi lenguaje, o del lenguaje del artista. Yo parto del signo para ver qué tipo de trabajo y que técnica me puede interesar para su desarrollo, en estaño, con resina, con relieve pronunciado, lo que nunca me hubiera imaginado es llegar a un cuadro a través de martillazos".

Cuadros cuadrados o rectangulares, con proporciones áureas, Javier Liébana expone además un manifiesto en el que invita a pensar en la obra no solo como resultado, sino como proceso y resultado a la vez. Le interesa el conjunto y plantearse las posibilidades de la materia en su comportamiento ante cambios de estado/fase. Esto lo hace único, por su riesgo experimental y por su conocimiento, que le permiten logros como incorporar el espacio a su pintura. "Hasta ahora lo que había hecho era acentuar en mayor o menor medida el relieve, en negativo, en positivo, pero sin salir del relieve. Pero ahora los cuadros son pintura y escultura a la vez, se han desarrollado pictórica y escultóricamente. Resultado y proceso juntos y evidentes. Mis cuadros tienen un curso, una evolución".

Y en ese punto de incertidumbre, tal vez por dar la última palabra a la Naturaleza, en las superficies de Javier Liébana aparece una geometría fractal, bella y repetida, hija de una visión ampliada y distante. Nueva.

+ver obra J. Liébana


 -

Antonio Belmonte

El tránsito del tiempo

14 abril 2016

La luz lo guía, es una luz inquieta que subraya superficies, alcanza alturas, desvela detalles, circula por la obra del pintor con soltura y a veces con cierto descaro, incluso se desvanece en simas enigmáticas para desaparecer sin dejar de existir en una danza que ejecuta con la atmósfera para ofrecer una sinfonía pictórica increíble, singular y misteriosa. Y es una luz mansa que se deja cabalgar por el artista para transitar por su universo lleno de referencias y señales: un paisaje habitado por la magia y el susurro, un espacio de la imaginación que aparece incendiado por llamas cromáticas pero ajeno al peligro. Curtido en mil batallas, este pintor renace hoy con fuerza, con seguridad y con un nuevo magnetismo. Abandona una paleta de tonalidad mas oscura para entrar de lleno en una explosión cromática, más viva y activa, que le permite organizar una escenografía nueva para la emoción. Es un artista sutil que vive en la agitación. Son un bálsamo para el espíritu estos cuadros que ahora presenta Antonio Belmonte en la Galería Antonio de Suñer.

+ver obra A. Belmonte


 -

CanalBedia

Byblos

19 mayo 2016

Cuando la sorpresa parece ajena a los nuevos ciclos, aparece Byblos de CanalBedia. Es una muestra que exhala excelencia y en la que la pintora no solo homenajea la protoescritura, también la reinventa, la reescribe, la reordena para crear un poema pictórico, una elegía que brota en estos tiempos de eclecticismo artístico en los que la sobrecarga de propuestas produce perplejidad en el espectador. Esta obra señala una salida: incide en volver al origen de la expresión como ejercicio para fortalecer la representación. Byblos nos remite a los primeros signos humanos con pergaminos fosilizados, unas esculturas deliciosas y delicadas. Sus cuadros evocan palabras, consignas, formulas, sabiduría, huellas siempre de la inteligencia que CanalBedia organiza en esta magnífica ofrenda al libro, la mejor probablemente de muchas. Con esta obra ha construido un oratorio personal, profundo; un espacio adecuado para desarrollar la espiritualidad, tan necesaria para valorar la diversidad cuando los tiempos nos funden en unidades que devoran los matices. CanalBedia propone una vuelta a los inicios con esos ocres que le han dado un sello y han derivado para convertirse en otros tonos, a veces más oscuros, introduce verdes que apuntan a un enigma extraño, negros para perfilar y fortalecer la materia y hasta un dorado muy presente que remite, siempre respetuoso, a la esencia de su paleta. La abstracción está ahí, presente y constante como raíz y destino, pero ahora se deja seducir y dialoga dócil con una figuración incipiente e insinuante. Un gran logro son sus bibliotecas con trampatojos,estrellas de la muestra, que nos señalan la devastadora fosilización de los espacios ordenados. CanalBedia ha elaborado un rongorongo íntimo con su lenguaje pictórico para esta muestra que ahora presenta en la Galería Antonio de Suñer de Madrid. Lleva tiempo pintando, disciplinada, honesta. Su temática es amplia y su forma evoluciona con el vigor y la constancia con que lo hace el oleaje. En cada una de las propuestas muestra una mirada curiosa, que se detiene en el detalle, aunque siempre representa abstracción. Pero en Byblos se cuela un viento de figuración que derriba arquetipos y da vía libre a una interpretación, sin acotaciones, de una ligera variación en esa mirada siempre adscrita a su universo. Ha cambiado algo, la perspectiva es elocuente. Y con su mundo la propuesta deslumbra. CanalBedia nos devuelve la sorpresa.

+ver obra CanalBedia


 -

Pablos Sycet

Tipos móviles

8 septiembre 2016

La galería Antonio de Suñer presenta desde el jueves 8 de septiembre la exposición Tipos Móviles de Pablo Sycet (Gibraleón / Huelva, 1953), en la que este pintor andaluz vuelve a integrar en su obra reciente algunos recursos tipográficos con los que ya trabajó en “Después de la batalla”, su exposición de 1997 presentada en este mismo espacio, como directa referencia a su actividad paralela como grafista, y también como letrista de canciones para Luz Casal y Fangoria, entre otros artistas.

En Tipos Móviles se recrean confortables interiores y fantasías espaciales que aparecen pobladas por elementos tipográficos e invadidas por impactantes fotografías –violencia, desastres naturales, campos de batalla…– tomadas directamente de la prensa diaria a lo largo de los años, imágenes a las que se les han sustraído sus respectivos pies de fotos para que se integren naturalmente en el espacio representado, y así ejercer un directo papel de contrapunto y denuncia social ante las desigualdades del mundo.

Mediante la incorporación a sus pinturas de imágenes impresas de muy diversa procedencia, Pablo Sycet establece un juego de analogías y metáforas entre el mundo real de las migraciones humanas y estos elementos de representación del lenguaje –tipos móviles en el argot de los impresores– tan acostumbrados a cruzar fronteras de tiempo y de espacio, para así dar contenido a esta muestra en la que también se integran un alfabeto castellano completo y la instalación “Honda batalla”, una reflexión sobre la memoria y la tradición tipográfica.

Con motivo de esta exposición se edita un catálogo con textos de Luis García Montero y Juan Angona Álvarez.

+ver obra P. Sycet


 -

Cristina Rodrigo

Sedimentos

20 octubre 2016

Los rojos frescos que incendiaron sus paisajes de hace unos años, aparecen hoy convertidos en vivas tierras de mil matices. Cristina Rodrigo ha trabajado con esmero la tonalidad, la cualidad de esos colores que hoy discurren con destreza y oficio por su obra para consolidar la pintora que prometía ser cuando acaparaba premios con sus primeras propuestas en la Comunidad de Madrid.

Con la abstracción como objetivo, inició sus estudios en Alemania con Christian Jankowski y allí siguió el rastro del neoexpresionismo alemán a través de pintores como Gerhard Ritcher o Katherina Grosse, que marcaron con fuerza sus objetivos, entre los que figura una fuerte voluntad de adquirir personalidad propia. Y así ha desplazado barreras hacia el fondo, no hacia el fin. Con elegancia evita los telones, la duración o el tiempo. Su obra da la espalda al espectáculo para buscar la trascendencia desde la intimidad. Rechaza tendencias para enfocar la tradición, en una búsqueda de los clásicos que se aprecia cuando traza el movimiento. Sus colores danzan dirigidos por los maestros en una coreografía propia, única y nueva. En su afán de trabajar soportes distintos al cuadrado o al rectángulo, llegó al hexágono que en su obras aparecen componiendo una suerte de pentagrama sobre el que coloca piezas como notas musicales de una melodía constante e infinita, una partitura pictórica excelente cuya ejecución recuerda a Goya, aunque ella pinta hoy. Esa fuerza que despliega la vincula a una enorme novedad, por sus cuadros deambula un ansia de actualidad, de subsistencia en estos tiempos inundados de propuestas contradictorias y divergentes, invadidas de referentes velados, a veces huecas o cínicas. Cristina Rodrigo muestra oficio con destreza, es ya una pintora con etapas. Su obra se resiste a las etiquetas y nunca cae en la repetición en serie. Ahora vuelve a la Galería Antonio de Suñer, donde presentó su primera exposición individual.

+ver obra C. Rodrigo


 -

Julio Juste

A un tuit de ti

1 diciembre 2016

En la cabeza de Julio Juste caben siglos enteros de pintura. Su erudición es una máquina siempre activa que no para de producir ideas, como un manantial inagotable. Vital, inquieto, erudito; amante de la tradición y atento a todas las corrientes, ha ido creando muchos mundos que habita superponiéndose en ellos. Sabe muy bien que el relato, ese término hoy tan manoseado, estaba ya en Altamira. Aunque su actividad no se ha quedado en los lienzos, porque su actitud creativa no para de buscar soportes para la expresión, es una selección de pintura lo que ahora presenta en la Galería Antonio de Suñer, de Madrid. Se trata de una pintura en estado puro, en la que aparecen los pasos hacia adelante que siempre lo mueven, las corcheas que lo sobrevuelan, o los personajes que ha creado para rodearse de interlocutores que le ayudan a seguir siendo uno de los pintores más representativos de su generación. Julio Juste sorprende en este despliegue de buen oficio, de honestidad, de entrega al arte que tanto reconocimiento le viene dando desde que se presentó en Madrid, hace ya muchos años, cuando sonaban unas melodías pop que fueron la banda sonora del desarrollo que emprendió la sociedad española. Por eso su pintura es referente de progreso, de transformación, de cambio constante. Y llega avalado por un impresionante currículo que le ha permitido mostrar su trabajo por todo el planeta.

+ver obra J. Juste


 -

Atila López de Aguileta, Daniel de la Barra, Paul Edward Davies, Joao Manoel Feliciano, Isabel Salas, Sonia Kirsch Stein y Flavia Totoro.

Coloquio (Exposición colectiva)

20 octubre 2016

Nuestra colectiva de invierno propone este año un coloquio entre artistas dispares que aspiran a construir la crónica pictórica de nuestros días. Desde la “pintura expandida” de Atila López de Aguileta, una propuesta con tono radical en soporte de metacrilato, a la calidad pictórica de Flavia Totoro, una artista minuciosa que subraya el dibujo como línea esencial. Su homenaje a Botticelli “El bosque de Diana” es delicioso.

A todos les une un deseo de ser conocidos ampliamente por el gran público. Participan Sonia Kirschstein, pintora alemana afincada en España, que indaga en la incertidumbre de la condición humana. Su obra prolonga un expresionismo figurativo que la singulariza con una personalidad arrolladora; Joao Manoel Feliciano, artista de origen brasileño, que expone su dibujo minucioso y surrealista para mostrar una profunda inquietud artística. Los deliciosos monotipos de Paul Edward Davies ofrecen la posibilidad de valorar el grabado en su justa medida; Isabel Salas presenta sus acuarelas por primera vez en una galería y Daniel de la Barra, un joven pintor peruano que vive y trabaja en Madrid y cuya trayectoria, aún iniciándose, cuenta ya con obra en un museo. Es sobrecogedora su obra “Soñadores”.

+ver obra Coloquio


 -

Jesús Hilera

Fragmentos

12 febrero 2017

Tiene la capacidad de mostrar el proceso de creación mediante ventanas que permiten al espectador descubrir el estado de la materia, desde antes de ser esculpida hasta su forma final, con los detalles secundarios eliminados para que brille en un resultado que emociona por su excelencia, pureza y sencillez. Hay varias claves en su trabajo: honestidad, singularidad, delicadeza. Jesús Hilera usa varios materiales pero disfruta tallando la madera, la esculpe con tanta dulzura que sus ojos parecen pedir disculpas cada vez que golpea el cincel, porque a él le gustaría llegar a la forma buscada a través de una caricia, sin traumas, sin choques, sin impactos ni porrazos. Es así como dota a sus piezas de una belleza tan exultante que se diría que la inventó, si no se supiera que la hermosura existe desde que el ser humano desarrollara la sensibilidad.

Nació en Bilbao, en 1979, pero se graduó en Valladolid, con el número uno de su promoción. En su primera producción recoge el guante que lanzó el siglo XX y parece que lo retara para luego tomar un camino propio que le ha conducido a una eclosión escultórica en la que se aprecia un gusto por el barroco, un entusiasmo por la tradición, una huella de su paso por los talleres de arte religioso, un profundo amor a su trabajo. Y valora la obra, no su firma. No es uno de esos artistas que se erigen en dioses para luego destruir su cielo. Hilera es un hombre serio y humilde que se enfrenta al trabajo con una honestidad abrumadora. Los totems que presenta no imponen, como viene siendo su función desde la antigüedad, no avasallan. Sin abandonar la firmeza transmiten serenidad y calma. Tampoco huye del magisterio, lo sigue, lo admira. Abre su mente a los maestros que, como Brancusi, lo emocionan y trata de seguir el camino sin descuidar en ningún momento que los pasos los da el solo. Lo percibimos en las cabezas que realiza con tanto esmero que al mostrarlas parece que sostuviera una pluma o una nube de algodón. Sus superficies, pulidas con pulcritud, brillan marcando un universo intimo. A Hilera le fascina la madera, ama los árboles, conoce las cualidades y características de cada uno, los palpa con dulzura, con mimo. De ellos vendrán sus magníficas y únicas esculturas. No desprecia la astilla y le asigna un lugar en el volumen, un emplazamiento en la composición. Es el color de la madera lo único altivo en sus esculturas, porque al descubrirse pulido y bello se muestra altanero, El resto es conocimiento y ternura. Todo esto dota a su obra de una atmósfera inmaterial y sorprendente; cuando sus piezas se juntan aparece una suerte de comitiva radiante, majestuosa, solemne. Con la escultura de Hilera volvemos al principio de todo para retomar la esencia de nuevo, volvemos a valorar el aprendizaje, a mirar la obra resuelta y no al artista que la realiza, ni a la acción de realizarla. Volvemos al comienzo, antes de que todo se enturbie con la distracción y antes de que surja la vanidad romántica. Volvemos a una pureza perdida para descubrir de nuevo el amor por medio de la belleza. Y lograr este objetivo es el compromiso artístico de Jesús Hilera.

+ver obra J. Hilera


 -

Alba Escayo

Pacífico

30 marzo 2017

Alba Escayo ha traído el Pacífico.
Lo ha hecho propio.
Lo ha metido en su estudio.
Lo ha contraído y contenido.
Lo ha elaborado.
Ahora lo muestra ya transformado por su paleta y por su poesía.
Ya es madrileño el Pacifico. Y tiene algo de asturiano.
Sus colores son los mismos pero tienen luces de nuestra sierra, atardeceres de nuestras vegas, brumas de los ríos cercanos, trinos de nuestros bosques y barcos del Retiro.
Todo ello enzarzado en un debate pictórico que Alba Escayo conduce con altura y con mucho conocimiento.
Navega el arte estos tiempos por aguas turbias, contaminadas con despojos de pensamiento débil. Salir de esa corriente no es fácil, pero Alba lo ha logrado, ha hecho el esfuerzo.
Impasible a la corriente conceptual -una idea sajona que aquí caló poco, tarde y mal, tan demoledora, tan proclive a modas o tendencias, más propias de la costura- esta pintora ha decidido actuar, contestar, reivindicar, aclarar pintando.
Y ahora está a salvo.
Y ha mirado a la tradición.
Y ha dialogado con todos aquellos que le preceden en este país de pintores, como los informalistas o los de El Paso, con todos los que van desde hoy hasta las cuevas prehistóricas.
Y es que Alba Escayo requiere la pintura.
Y es oficio lo que muestra, porque es el oficio sinónimo de honestidad en el arte, en la pintura y en la escultura. Y también el único referente de tasación, eso dice Félix Ovejero.
Alba trajo tinta del Japón y exuberancia de Singapur para pintar aquí.
Sopla sobre sus cuadros para crear unas tormentas madrileñas que entiende toda la humanidad, de polo a polo.
Usa con esmero los ocres que ve en esta tierra.
Y pinta poesía.
Y su pintura se hace universal desde lo local porque lo verdadero está en todas partes. No hay que ir muy lejos a buscarlo.
Alba Escayo ha leído a Unamuno y a Neruda. Por eso sabe pintar la poesía.
Todo esto se ve en la exposición que ahora inaugura en Madrid.

+ver obra A. Escayo


 -

M. Suárez-Carreño

5 escaleras

4 mayo 2017

La pintura de Margarita Suárez-Carreño, - pintura admirable y vaya esto por delante -, puede ser laberinto o caos, según como se mire. Si se mira laberinto, el espectador se declara gozosamente atrapado, sin el menor interés en encontrar la salida, si la hubiere. Si se contempla caos, brillante, luminoso caos, producto de la necesidad de decir muchas cosas a la vez y que se entiendan todas, cualquiera deduce que es un caos perfectamente ordenado.

Desde un complejo metalúrgico hasta Málaga, pasando por la isla de Kyushu o el Hotel Ritz, todo se hace objeto de arte bajo su mirada. La pintora, que ya ha traducido a belleza el cargadero del mineral de Riotinto, lo devana todo, porque todo forma parte del mismo interminable ovillo. El atento espectador - yo, sin ir mas lejos - espera que el ovillo ruede a cualquier otro lugar, con la seguridad de que por estrambótico, irregular o inaudito que parezca, Margarita Suárez-Carreño lo convertirá en fascinador.

Antonio Mingote

+ver obra M. Suárez-Carreño